Tánger. Los hijos del estrecho

 

TÁNGER (MARRUECOS). LOS HIJOS DEL ESTRECHO

Fragmento del relato homónimo de Joan C. Roca Sans

Tirguis fue fundada por el gigante Anteo, hijo de Poseidón, dios del mar, y de Gaia, diosa de la tierra. En la mitología griega Marruecos fue descrito como un edén mítico. Ahora, sus hijos tienen que emigrar.

 

El canto sostenido de un gallo sacó a Driss de sus pensamientos. Entonces se dio cuenta de que llevaba horas levantado y el sol había ya pintado de ocre y azul las casas de la Medina. De vez en cuando una mujer aparecía para retirar la ropa expuesta al sol en la azotea. Abajo, en las empinadas calles que ascendían desde el puerto hasta la Casbah, los hombres tomaban el te y recordaban el pasado. Los comercios desplegaban sus productos a la espera de los primeros turistas que, procedentes de la Costa del Sol, se desparramarían por la vieja ciudad y acabarían comprando algún recuerdo de su visita. La conversación de los tangerinos, siempre abierta al forastero, mezclaba la rutina del comercio – animada con la expectativa de un favorable regateo-, con el convencimiento de que los buenos tiempos volverían a aquella ciudad que tanto sabia de las idas y venidas de los pueblos que la habían transitado. Tánger, la blanca, la que nunca dejó de fascinar, se desperezaba al borde del mar como una blanca gaviota posada en el lomo de África.

Al este de la Casbah, otros niños, de la misma edad que Driss, se columpiaban en la reja que enmarcaba la vista del mar. La mitad de los barrotes habían desaparecido recordando las ausencias de los que ya estaban fuera. Los que quedaban, estaban tan torcidos como el destino de quienes habían fracasado en la ansiada travesía. Al otro lado de la muralla, Driss, sentado en el hormigón que sobresalía del acantilado, la mirada perdida en la costa de Tarifa, volvió a sumergir sus sueños en las aguas del estrecho. Más lejos, en el mar, una vieja dragadora y un carguero fondeado en rueda parecían esperar la llegada del ferry de Algeciras.

Ahmed llegaba en el Comarit de las tres para hablar del trabajo con el padre del chico, mientras su madre miraría hacia otro lado, para ignorar que Driss, quizá debía emprender la peligrosa ruta pegado al chasis de un camión. A partir de aquí cambiarían muchas cosas en la vida de ambos.

© JC Roca Sans 2008

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TÁNGER. Los hijos del estrecho

 

TÁNGER. LOS HIJOS DEL ESTRECHO

 

EXPOSICIÓN EN EL

MUSEO DE LA MEDITERRÁNEA

 

En Can Quintana. Torroella de Montgrí (del 2 de Julio al 29 de Agosto de 2011).

 

VIDEO Y FOTOGRAFÍAS

 

 

 

 

NOTA DE PRENSA

El aroma de los jazmines

 

El Museo del Mediterráneo expone el trabajo “Tánger. El aroma de los jazmines “, del artista Juan Carlos Roca Sans

Una de las constantes de la reciente inmigración musulmana es que, cuando los recién llegados confirman que la realidad europea no es como se la imaginaban y sienten la alienación y la soledad en su piel, se ven empujados a redescubrir en tierra de acogida el valor del Islam y sus raíces.

“Tánger. El aroma de los jazmines” propone una reflexión sobre la identidad y el desarraigo. Pretende mostrar que nadie emigra porque quiere, sino porque se ve obligado y muestra, con el recurso de la pintura analógica, el dibujo digital, la escultura y el vídeo, las dos caras de la emigración: la realidad de lo que se deja y la incertidumbre de lo que se puede encontrar al final del camino.